Mis paseos por Baltarga sirven también para observar los rincones que esconde esta coqueta población de La Cerdanya.
Hay una puerta de madera muy antigua que siempre llama mi atención porque está cerrada. Pero hoy hubo suerte y me colé, a través de ella, dentro del cercado.
Este cercado rodea una pequeña joya del románico del siglo XI : La Iglesia de Sant Andreu.
Tiene una sola nave cubierta con una bóveda de cañón de medio punto y una ábside semicircular.
Apenas quedan vestigios de las pinturas murales que decoraban su interior. Pero una tabla del frontal del altar románico luce majestuosa en uno de los mejores museos de la ciudad de Barcelona, el MNAC.
Estamos orgullosos de que este tesoro tan antiguo sea admirado por tantos y tantos visitantes que anualmente pasan para contemplarlo.