viernes, 22 de febrero de 2013
martes, 15 de enero de 2013
Nieve
Anoche estuvo nevando intensamente, y el día amanece teñido de blanco.
Esto siempre nos produce una extraña alegría...es como si nos fusionáramos con el medio.
Salimos de paseo y me pongo muy contenta de caminar sobre la nieve.
La nieve me salpica en la tripa y me anima a corretear...es una sensación única.
Esto siempre nos produce una extraña alegría...es como si nos fusionáramos con el medio.
Salimos de paseo y me pongo muy contenta de caminar sobre la nieve.
La nieve me salpica en la tripa y me anima a corretear...es una sensación única.
Cogemos el camino de la hípica, como ya es habitual,
aunque hoy todo tiene un aspecto distinto y especial.
Siempre que puedo cojo un palo con la boca y juego con él.
Y de paso fortalezco la mandíbula.
Pero lo suelto y me pongo alerta cuando oigo un sonido extraño, a lo lejos...
Las vacas están allí, quietas, resistiendo el frío de forma estoica
Nuestro pueblo, visto desde los campos de enfrente
Pau me llama desde lo lejos y vengo corriendo hacia él...
Pronto el sol y el calor desharán la nieve en el valle,
y sólo se mantendrá en lo alto de las cumbres.
El butano sigue siendo la forma más barata de calentarse,
ya que la electricidad tiene un precio tan prohibitivo
La leña también resulta cara. En un día puedes llegar a quemar más de 15 troncos. Y además sólo se puede adquirir comprándola. Vienen a casa con un remolque y la dejan en el jardín.
Entre todos la vamos colocando en el leñero. Pero pasan las semanas, y las filas de troncos van bajando rápidamente.
Al final enciendes la chimenea por una cuestión estética más que por un calentamiento real.
Cortar árboles en el bosque está prohibido (aunque sean árboles caídos), así que no podemos salir con una sierra eléctrica (en realidad haríamos una labor de limpieza, que tan práctica resulta en la prevención de incendios; pero las leyes casi siempre rayan el absurdo).
Pau compró una sierra de mano para cortar las ramas caídas más largas, y de este modo conseguimos meterlas en el maletero del coche.
Menos da una piedra... y al menos ayudan a encender el fuego.
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