Hoy vamos a dar un paseo por la carretera que va de Bor a Pedra, dos pueblecitos cercanos al nuestro.
Los árboles ya empiezan a mostrar los colores del otoño
Aquí Pau me deja ir sin correa, pese a que de vez en cuando pasa algún coche. Yo no les tengo miedo y no me aparto cuando vienen de frente. Pero él me protege apartándome con la pierna al arcén o poniéndose delante mío para que el coche nos esquive.
Sólo me pongo alerta cuando veo algún gatito.. por ahí correteando.
Me gusta oler y curiosear todo en el camino: las hierbas, charcos, cacas de vaca...
Todo resulta muy estimulante aquí :)
Pau se enfada porque avanzamos muy lentamente.
Al llegar al pueblo el vecino, el Sr. Antoni, nos da unos cuantos "fredolics" que ha recogido hoy en el bosque.
Me coloco cerca de los comensales porque siempre cae algo..
Pau me da un trocito de plátano..
Mmmmm... Qué rico estaba... ya no queda más :(
Me gusta que me rasquen la tripita
O me hagan mimitos junto al sofá
Y ale... a descansar delante el fuego, un día más..
Ya llega el otoño... y como cada tarde, Pau me lleva de paseo por los campos que hay enfrente de casa.
El pobre se preocupa porque sabe que en casa no tengo otro entrenimiento que dormitar. Así que cada día me saca a pasear un par de horas.
Sabe que además de caminar también tengo ganas de jugar un poco.
En las cumbres ya empiezan a divisarse las primeras nieves de la temporada. Siempre hacemos las mismas excursiones. No nos aburren porque son muy bonitas, y en esta zona cualquier camino te depara un paisaje espectacular.
Son las 6 de la tarde y todavía queda una hora de sol.
En verano me dejaban bañar en los riachuelos, pero ahora pasamos de largo para que no me resfríe.
Por el camino encontramos a los caballos y a las vacas de cada día.
Son pacíficos y no parecen inquietarse ante nuestra presencia.
Pasan todo el día pastando. Me pregunto cómo aguantarán el frío..
Creo que tienen una gruesa capa de piel que las protege. Aún así los dueños las resguardan antes que en otras estaciones como primavera o verano.
El sol se esconde y la tarde se pone fea. Hay nubes en el horizonte y hace frío, así que nos volvemos para casa.
Mientras Pau baja al leñero en busca de provisiones para la noche, yo me quedo vigilando la escalera, esperando a que él vuelva.
Me da miedo que desaparezca y me pongo triste cuando se va de mi lado.
Al cabo de un minuto Pau regresa con varios troncos en los brazos y enciende la chimenea.
Mientra él se entretiene con sus cosas, yo me acomodo en el sofá aprovechando que no está la "Mama" :) Ella se enfada porque dice que lo ensucio y lo lleno de pelos.
Pero Pau consiente la travesura, e incluso me tapa con una manta. Es muy cariñoso conmigo.
Y así despedimos un día más, agradeciendo el estar tranquilos y juntos.
Parezco una persona en este sofá..
Como decía el tío Joseph: "mmmm that´s a good place to sleep.." :)
Mis paseos por Baltarga sirven también para observar los rincones que esconde esta coqueta población de La Cerdanya. Hay una puerta de madera muy antigua que siempre llama mi atención porque está cerrada. Pero hoy hubo suerte y me colé, a través de ella, dentro del cercado. Este cercado rodea una pequeña joya del románico del siglo XI : La Iglesia de Sant Andreu.
Tiene una sola nave cubierta con una bóveda de cañón de medio punto y una ábside semicircular. Apenas quedan vestigios de las pinturas murales que decoraban su interior. Pero una tabla del frontal del altar románico luce majestuosa en uno de los mejores museos de la ciudad de Barcelona, el MNAC.
Estamos orgullosos de que este tesoro tan antiguo sea admirado por tantos y tantos visitantes que anualmente pasan para contemplarlo.