Ya llega el otoño... y como cada tarde, Pau me lleva de paseo por los campos que hay enfrente de casa.
El pobre se preocupa porque sabe que en casa no tengo otro entrenimiento que dormitar. Así que cada día me saca a pasear un par de horas.


Sabe que además de caminar también tengo ganas de jugar un poco.


Sabe que además de caminar también tengo ganas de jugar un poco.

En las cumbres ya empiezan a divisarse las primeras nieves de la temporada.

Siempre hacemos las mismas excursiones.
No nos aburren porque son muy bonitas, y en esta zona cualquier camino te depara un paisaje espectacular.


Son las 6 de la tarde y todavía queda una hora de sol.
En verano me dejaban bañar en los riachuelos, pero ahora pasamos de largo para que no me resfríe.
Por el camino encontramos a los caballos y a las vacas de cada día.
Son pacíficos y no parecen inquietarse ante nuestra presencia.
Pasan todo el día pastando. Me pregunto cómo aguantarán el frío..
Creo que tienen una gruesa capa de piel que las protege.
Aún así los dueños las resguardan antes que en otras estaciones como primavera o verano.


Aún así los dueños las resguardan antes que en otras estaciones como primavera o verano.


El sol se esconde y la tarde se pone fea. Hay nubes en el horizonte y hace frío, así que nos volvemos para casa.
Mientras Pau baja al leñero en busca de provisiones para la noche, yo me quedo vigilando la escalera, esperando a que él vuelva.
Me da miedo que desaparezca y me pongo triste cuando se va de mi lado.
Al cabo de un minuto Pau regresa con varios troncos en los brazos y enciende la chimenea.
Mientra él se entretiene con sus cosas, yo me acomodo en el sofá aprovechando que no está la "Mama" :)
Ella se enfada porque dice que lo ensucio y lo lleno de pelos.
Ella se enfada porque dice que lo ensucio y lo lleno de pelos.

Pero Pau consiente la travesura, e incluso me tapa con una manta.
Es muy cariñoso conmigo.
Es muy cariñoso conmigo.
Y así despedimos un día más, agradeciendo el estar tranquilos y juntos.
Parezco una persona en este sofá..










Qué bien vives, puñetera. Sólo de verte ya me coge modorra.
ResponderEliminarVida perra...
ResponderEliminar:)
Te encontramos a faltar un montón en Barcelona, tenemos ganas de que vengas unos dias con nosotros.Elías y Pilar
ResponderEliminarQue bonito el escrito y las fotos :) Que buena vida. Es una vida padre :) Javi.
ResponderEliminarEstos días que llueve tanto estamos muy hogareños..
ResponderEliminarLa chimenea la ponemos más por estética que por un frío real ;)
Duna, con los fríos tan fuertes que estáis soportando, seguro que estás añorando el pasado otoño. Un besito.
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